Saturday, November 10, 2012

Seráfica y mística doctora Santa Teresa de Jesús


¿Qué tiene esta mujer que, cuando nos vemos ante su obra, quedamos avasallados y rendidos? ¿Qué fuerza motriz, qué imán oculto se esconde en sus palabras, que roban los corazones? ¿Qué luz, qué sortilegio es éste, el de la historia de su vida, el del vuelo ascensional de su espíritu hacia las cumbres del amor divino? Con razon fundada pudo decir Herranz Estables que "a Santa Teresa no acaba de conocerla nadie, porque su grandeza excede de tal suerte nuestra capacidad que la desborda, y, como los centros excesivamente luminosos mirados de hito en hito, deslumbra y ciega".

Ávila, misticismo y buena mesa


En su viaje a Ávila en busca de misticismo y buena mesa, Imanol Arias y Juan Echanove que Junto con la actriz Concha Velasco, que interpretó a la santa en una serie de Televisión Española, se ven arrastrados por el espíritu de Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz en un recorrido extraordinario, tanto exterior como interior.

Un pequeño recorrido por el museo de Santa Teresa en Ávila...


Vuestra soy, para Vos nací...


Los Carmelitas Descalzos hacen un llamamiento mundial para recuperar todos los manuscritos de Santa Teresa de Jesús

 

La Orden de los Carmelitas Descalzos han lanzado un llamamiento mundial para localizar los manuscritos perdidos de Santa Teresa de Jesús con el objetivo de completar la catalogación de sus autógrafos, con motivo de la celebración del V Centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús que se celebrará en 2015.

 La Orden de los Carmelitas Descalzos han lanzado un llamamiento mundial para localizar los manuscritos perdidos de Santa Teresa de Jesús con el objetivo de completar la catalogación de sus autógrafos, con motivo de la celebración del V Centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús que se celebrará en 2015.
El llamamiento mundial de la orden está dirigido principalmente a centros religiosos, monasterios, templos, archivos, bibliotecas pero también a particulares de todo el mundo que puedan ayudar a completar "el mayor mapa de una de las figuras más apasionantes de la religiosidad y la literatura del siglo XVI", según apunta la Orden.
Concretamente, ha señalado que la recopilación de todos esos textos de los que se tiene un conocimiento sesgado o que están totalmente desaparecidos puede ser "una de las mayores aportaciones" al conocimiento de la figura de la religiosa abulense y al estudio de la literatura del Siglo de Oro".
El proyecto está encabezado por el padre Tomás Álvarez, miembro de la comunidad carmelita de Burgos que ha señalado que lograr un catálogo lo más aproximado posible de todas las páginas teresianas cuatro siglos después será "una buena aportación al patrimonio cultural y, más especialmente, a la cultura espiritual cristiana".
Las 1.300 páginas autógrafas de Santa Teresa de Jesús que se conservan en la actualidad son, según el cálculo de los expertos, apenas la mitad de la producción manuscrita de la mística abulense.
En este sentido, Álvarez ha explicado que esta dispersión se debe sobre todo a la existencia en el siglo XVII de una forma de "extraña religiosidad popular" que llevó a considerar reliquias de la santa sus manuscritos, motivo por el que muchas de las páginas fueron troceadas y repartidas en relicarios presumiblemente distribuidos por todo el mundo.

Fuente: lainformacion.com

Como aquella primera vez el 24 de agosto de 1562, hoy...


"Como aquella primera vez el 24 de agosto de 1562, hoy vuelve a repicar la campanita rota o primitiva que compró la Santa a precio de saldo por el agujero con que salió de la fundición y cuyo peculiar tañido inauguró el Carmelo Descalzo el amanecer del 24 de agosto de 1562.Hoy anuncia los 450 años de la consagración del convento de San José y el inicio de una gran historia que sigue viva..."

La Fundación de San José de Ávila


La inefable Concha Velazco dando vida a la Santa Madre en la famosa serie "Teresa de Jesús". Capítulo 4: La Fundación de San José de Ávila.

Así relata Nuestra Seráfica Madre la gracia de la transverberación...



“Quiso el Señor que viese aquí algunas veces esta visión: veía un ángel cabe mí hacia el lado izquierdo, en forma corporal, lo que no suelo ver sino por maravilla; aunque muchas veces se me representan ángeles, es sin verlos, sino como la visión pasada que dije primero. En esta visión quiso el Señor le viese así: no era grande, sino pequeño, hermoso mucho, el rostro tan encendido que parecía de los ángeles
muy subidos que parecen todos se abrasan. Deben ser los que llaman querubines, que los nombres no me los dicen; mas bien veo que en el cielo hay tanta diferencia de unos ángeles a otros y de otros a otros, que no lo sabría decir. Veíale en las manos un dardo de oro largo, y al fin del hierro me parecía tener un poco de fuego. Este me parecía meter por el corazón algunas veces y que me llegaba a las entrañas. Al sacarle, me parecía las llevaba consigo, y me dejaba toda abrasada en amor grande de Dios. Era tan grande el dolor, que me hacía dar aquellos quejidos, y tan excesiva la suavidad que me pone este grandísimo dolor, que no hay desear que se quite, ni se contenta el alma con menos que Dios. No es dolor corporal sino espiritual, aunque no deja de participar el cuerpo algo, y aun harto. Es un requiebro tan suave que pasa entre el alma y Dios, que suplico yo a su bondad lo dé a gustar a quien pensare que miento”

Libro de la Vida, Cap 29, 13

Tenemos la letra, caminemos en pos del espíritu.


Acaba de cumplirse el 450 aniversario de la primera fundación de Santa Teresa de Jesús. De ella, dio testimonio en primera persona la religiosa en su libro de la Vida. Una joya en muchos aspectos y también en el puramente estético. La peculiar caligrafía de Teresa de Ahumada podrá estar ahora al alcance de cualquiera, gracias a un fraile carmelita que acaba de diseñar un tipo de letra para ordenador basado en la escritura de la Santa.

450 aniversario del convento de San José, en Ávila


Celebración del 450 aniversario del convento de San José, en Ávila, primera fundación de Santa Teresa de Jesús, el 24 de agosto de 1562. Tras la eucaristía partió la procesión hasta el convento de La Santa con su imagen, que regresaba a su casa natal...

Solemnidad de Nuestra Madre Santa Teresa de Jesús


"Toda la gloria, alabanza y adoración sea para nuestro Dios, que en la vida de nuestra seráfica Madre Santa Teresa mostró sus maravillas y lo misericordioso de su amor."

"Bienaventurado quien de verdad le amare y siempre le trajere cabe sí"


Puede representarse delante de Cristo y acostumbrarse a enamorarse mucho de su sagrada Humanidad y traerle siempre consigo y hablar con Él, pedirle para sus necesidades y quejársele de sus trabajos, alegrarse con Él en sus contentos..., sin procurar oraciones compuestas, sólo palabras conformes a sus deseos y necesidad.

Es muy buen amigo Cristo, porque le miramos Hombre y vémosle con flaquezas y trabajos, y es compañía y, habiendo costumbre, es muy fácil hallarse cabe sí.

Santa Teresa de Jesús

Sor Isabel de la Trinidad


BEATA ISABEL DE LA TRINIDAD (8 de Noviembre)

"En el Carmelo, el corazón se dilata y su amor es aún más intenso..."

El celebre Cardenal Mercier, de paso por Dijon quiso venerar el sepulcro de la entonces sierva de Dios Isabel de la Trinidad. Al explicarle la Madre Priora que solo había sido seis años escasos religiosa carmelita, exclamó: "¡Aquí se llega a ser santas muy deprisa!".

Isabel de la Trinidad, que se puso ese nombre por su gran amor a Los TRES, como ella gustaba llamar a la Santísima Trinidad, en el siglo se llamó Isabel Catez. Nació en un campo militar, en Arvor, cerca de Bourges, el 18 de agosto de 1880. Sus padres fueron Francisco de Jesús Catez y María Rolland.

E1 19 de abril de 1891 hizo su Primera Comunión. He aquí un bello testimonio: "Iba a cumplir catorce años cuando un día, mientras la acción de gracias, sentime irresistiblemente impelida a escogerle por único Esposo, y sin dilación me uní a Él por el voto de virginidad". Otra vez, "después de la Sagrada Comunión parecióme que la palabra Carmen sonaba dentro de mi alma y desde entonces no pensé mas que en esconderme entre las rejas".

Veía que en su nación la fe y el amor a Jesucristo dejaban mucho que desear. Para reparar en algo tanto mal, se ofreció como víctima por la salvación de Francia y del mundo cuando todavía era una adolescente.

En 1901, superadas todas las dificultades, ingresó en el Carmelo de Dijon, ciudad a donde se había trasladado su familia. Desde el principio se entregó de lleno a su vocación, a la que amará con toda su alma. Escribía a una futura vocación al Carmelo: "El Carmelo es un ángulo del paraíso. Se vive en silencio, en soledad, solo para Dios... La vida de una carmelita es una perpetua comunión con Dios... Si él no llenara nuestras celdas y nuestros claustros ¡Qué vacíos estarían! Mas le vemos a Él en todas las cosas, porque le llevamos dentro de nosotras mismas, y nuestra vida es un cielo anticipado... ¡Si supieses que feliz me hallo! ... Para la carmelita no hay mas que una ocupación: amar y orar... Vivir con Él, en esto consiste la vida del Carmelo: Me consumo de celo por el Señor Dios de los Ejércitos... Vive el Señor Dios de Israel, en cuya presencia me encuentro... La Regla del Carmelo... ya verá algún día que bella es...".

Así de enamorada estaba Sor Isabel de la vida que había abrazado que añadirá a su nombre uno nuevo: Laus Gloriae, Alabanza de Gloria, de la Santísima Trinidad.

Su vida interior en el Carmelo se divide en dos periodos: El periodo de la búsqueda de vida de intimidad con las Tres Divinas Personas (1901-1905) y el periodo en el que encuentra su nuevo nombre o misión: Alabanza de Gloria (1905-1906).

No son muchas las obras que escribió y sin embargo es una de las figuras mas destacadas de la espiritualidad contemporánea. Con el ejemplo de su vida y con sus escritos, breves pero profundos, ejerce un influjo desde hace muchos años muy grande en cuantos tratan de vivir mejor la vida de perfección. Sus principales escritos son: "Epistolario" (301 cartas), "Misivas espirituales" (27), "Diario espiritual", "Composiciones poéticas" (119), "Oraciones". (2), "Elevaciones espirituales (4), "Elevación a la Santísima Trinidad", Tratados espirituales: Cómo hallar el cielo en la tierra y Últimos ejercicios espirituales de Laudem Gloriae.

En la experiencia de Sor Isabel es clave la vivencia del misterio de la Inhabitación Trinitaria, Misterio que será el centro de su vida y del que será mensajera: "He hallado mi cielo en la tierra pues el cielo es Dios y Dios está en mi alma. El día que comprendí esta verdad todo se iluminó en mí. Quisiera revelar este secreto a todas las personas a quienes amo para que ellas se unan siempre a Dios a través de todas las cosas y se cumpla así la oración de Jesucristo: Padre, que sean completamente uno (Jn. 17,23)" (Carta 110).

Así mismo es consciente de que este proceso de transformación en los Tres pasa por una plena identificación con Cristo, el Crucificado por amor: "Seamos para El como una humanidad suplementaria donde pueda renovar todo su misterio. Le he pedido que se instale en mí como Adorador, Reparador y salvador". (Carta 193)

Días antes de su muerte repitió la misión que esperaba desempañar en el cielo: "Me parece que mi misión en el cielo consistirá en atraer a las almas al recogimiento interior, ayudándolas a salir de sí mismas para unirse con Dios a través de un sentimiento sencillo y amoroso. Procuraré mantenerlas en ese profundo silencio interior que permite a Dios imprimirse en ellas y transformarlas en él"

En su última carta, dirigida a la Madre Germana de Jesús, "su Sacerdote Santo" - como gustaba llamarla -, nos lega a los hijos del Carmelo y a cuantos se sientan llamados a seguirla en ese camino de santificación, su herencia espiritual: "...Al partir de este mundo le dejo en herencia la vocación que tuve dentro de la Iglesia militante, vocación que yo cumpliré ininterrumpidamente en la Iglesia triunfante: Ser alabanza de gloria de la Santísima Trinidad"

E1 9 de noviembre de 1906 marchaba a gozar de las Tres divinas Personas, con su último cántico: "Me voy a la luz, al amor, a la vida".

El Papa Juan Pablo II la coloca entre los maestros que más han influido en su vida espiritual. El mismo Sumo Pontífice la beatificó el 25 de noviembre de 1984, solemnidad de Cristo Rey.

Santa Teresa en la Cocina: "ENTRE LOS PUCHEROS ANDA EL SEÑOR"


En aquellos primeros años, en aquel ambiente y silencio total que se vivía en San José, quedaba fácil y agradable dedicarse a la oración y a la meditación. Al comienzo de sus fundaciones ordenó la Santa que se hiciese la cocina por semanas y cuando le tocaba a ella ponía un esmero singular y ponía en evidencia su ternura maternal con l
as hermanas. Teresa estaba tan emocionada con la vida en su nuevo palomarcito, que un día mientras trabajaba en la cocina, sintió un éxtasis y se elevo por el aire, llevando en su mano la sartén con el poco aceite que tenían en el convento para cocinar. La hermana cocinera, Isabel de Sto. Domingo le tenia fuertemente tomada la mano para que no se derramara el precioso aceite que tanto necesitaban, sin embargo tan santa hermana se sentía contagiada por el arrobo de la Madre y con riesgo de quedarse ambas extasiadas asidas de la sartén.

Dice Ribera que "de noche estaba pensando cómo guisaría los huevos y el pescado y cómo haría el caldo que fuese diferente de lo ordinario, para dar algún regalo a aquellas siervas de Dios, y aquella semana era la casa bien proveída". Quedó memoria en San José de Ávila que cierto día, no de su semana, preguntó la Madre a la semanera: ¿Qué tienen para cenar mis monjas? Respondió la otra: Madre, tengo rábanos y leche. Exclamó la Santa: ¡Dios sea conmigo! ¡Rábanos y leche! tráigame unos huevos, y con esa leche y pan rallado haremos un manjarcillo, y con eso cenaremos. Hasta hoy se guarda este guiso, en memoria de la Madre que no quiso matar a sus monjas con rábanos y leche.

La vida de nuestra Santa aunque llena de estos hechos tan extraordinarios, nos deja palpable lo importante que es encontrar al buen Dios en lo ordinario, la atención materna que ejerce con sus monjas es admirable es por eso que no dudo en decirles que: "Entended que, si es en la cocina, también entre los pucheros anda el Señor"

Que bien lo sabia ella...

"Les dieron unos higos secos, no había más."


En el año de 1582, la madre tiene sesenta y siete años, “ya estoy vieja” dice ella a sus hijas. Quería ir a Ávila para dar la profesión a su sobrina Teresita, pero el P. Antonio de Jesús, vicario provincial, le cambió los planes ordenándole que fuese a Alba, porque la duquesa esperaba un hijo y querían tenerla en el momento del alumbramiento.

Esa mis
ma noche, mientras Teresa sufría un desmayo mortal, Doña María de Toledo, la joven, alumbraba prematuramente a D. Fernando Álvarez de Toledo. “¡Bendito sea Dios que ya no será menester esta santa”, diría ella con gracejo. Se puso en camino, un viaje penoso por los dolores físicos y morales que la embargaban, además, venía a Alba herida del mal de la muerte, el corazón herido de amores, no traían nada para comer, en Aldeaseca les dieron unos higos secos, no había más.

Eran las seis de la tarde, del 20 de septiembre de 1582, su enfermera Ana de San Bartolomé nos lo relata. “En este día llegamos a Alba, y tan mala nuestra Madre, que no estuvo para entretenerse con sus monjas. Dijo que se sentía tan quebrantada, que, a parecer no tenía hueso sano”.

Cuando se acostó dijo: ”¡Oh, válgame Dios, y qué cansada me siento; más ha de veinte años que no me acuesto tan temprano como ahora!. ¡Bendito sea Dios que he caído mala entre ellas!”. A la mañana siguiente se levanta para oir la Santa Misa y comulgar. Recorre las dependencias de la casa. Desde aquellas ventanas se divisa el Tormes tantas veces contemplado por Teresa. El día de San Miguel –29 de Septiembre -, después de haber oído Misa y comulgado, se acostó para no levantarse mas.

Muy triste...


Muy triste partió San Juan de la Cruz, en el último encuentro que tuvo con la Santa Madre Teresa, de acuerdo con el Padre Gracián acude para pedirle que vaya a fundar con Él a Granada, la Santa se rehúsa, pero encarga de fundadora y priora a la Madre Ana de Jesús; nunca mas la volverá a ver y Él, se regresa vacío a Andalucía con cuya gente no terminó por entenderse, preferiría quedarse en tierras castellanas, pero sin embargo esto lo uniría mas estrechamente con la madre Ana de Jesús, juntos podrán sacar adelante la fundación. Fue la última vez en que nuestros dos serafines se vieron en este mundo...

BEATO FRANCISCO PALAU Y QUER

El día de hoy celebramos a un insigne hijo de nuestra querida Santa:

BEATO FRANCISCO PALAU Y QUER



"Creo me llamó Santa Teresa a su Orden para esta obra"


P. Palau

Nació en Aytona (Lérida, España) el 29 de diciembre de 1811, de familia pobre pero muy cristiana. En 1828 ingresó en el seminario de Lérida, donde estudió filosofía y teología durante cuatro años. En 1832 vistió el hábito de carmelita teresiano en Barcelona, donde profesó en 1833. Dos años después fue incendiado el convento donde él vivía. El 2 de abril de 1836 fue ordenado sacerdote. Se entregó de lleno al apostolado y a la oración. Vivió doce años exiliado en Francia (1840-1851) y vuelto a España, se le confinó injustamente a Ibiza (1854-1860).

A pesar de las dificultades, su amor y servicio a la Iglesia lo llevan a fundar en 1860 dos congregaciones religiosas: Hermanas Carmelitas Misioneras y Hermanas Carmelitas Misioneras Teresianas, que encarnan su espíritu y hacen que el Padre Palau aún hoy siga vivo en sus hijas.

Posteriormente, la reina Isabel II intervino para que regresara a España, donde organizó su intenso apostolado. Ya ha medido sus fuerzas con todos los obstáculos y cuenta con la gracia para ganar todas las batallas que le presente el enemigo.

La espiritualidad y personalidad del Padre Palau se forjaron en la lucha, en una búsqueda larga y penosa que abarcó casi toda su vida. Luchó por la paz entre hombres mientras otros se debatían en guerras fratricidas; por la verdad para desterrar la ignorancia; por la libertad en una España que se decía "liberal" mientras perseguía a la Iglesia. Buscó soluciones a los problemas de su tiempo y se comprometió radicalmente con su vocación de carmelita y sacerdote. La clave de toda su vida espiritual y de su misión eclesial es el encuentro con Cristo vivo en su Cuerpo Místico, en la Iglesia.

Sirve a la Iglesia con los diferentes medios que su celo le sugiere: la predicación, la catequesis organizada, los exorcismos, la pluma como escritor y periodista. Los apostolados más variados encuentran su unidad en el ideal que los mueve: amar y servir a la Iglesia en los pobres, los enfermos, los niños, los jóvenes, las familias...

Dotado por Dios con el don de profecía y milagros, tuvo que soportar varias denuncias y juicios por las numerosas curaciones que hacía sin ser facultativo. En varias ocasiones practicó los exorcismos con el más cumplido éxito.

Predicó misiones populares en las islas y en la península, extendiendo la devoción mariana a su paso. Viajó a Roma en 1866 y de nuevo en 1870 para presentar sus preocupaciones sobre el exorcistado al Papa y a los Padres del Concilio Vaticano I. Murió en Tarragona el 20 de marzo de 1872, a los 61 años de edad. Fue beatificado por el papa Juan Pablo II el 24 de abril de 1988. Su fiesta se celebra el 7 de noviembre.

TOMA DE HÁBITO DE TERESA DE AHUMADA

En este mes también hemos celebrado la Toma de Hábito de Santa Teresa en el Monasterio de la Encarnación, fue el 3 de noviembre del año de 1536, Doña Teresa de Ahumada, la hija de Don Alonso de Cepeda, vistió el blanco hábito de carmelita y el velo de novicia. Justamente al año y un día de haber ingresado.

No fue un cumplido lo que hizo aquel día. Fue mucho má
s. Fue como una revelación de Dios: “ En tomando el hábito, luego me dio el Señor a entender cómo favorece a los que se hacen fuerza para servirle”. Descubrió que hacerse fuerza para servir al Señor, no era un esfuerzo inútil. Dios lo recompensa con favores inefables. Esa fue una experiencia de vida, que terminó aflorando a cada paso:¡Hacerse fuerza!

Tenían que pasar muchos años hasta que pudo demostrarse que aquella novicia tenía suficiente fuerza para crear, desde su celda de la Encarnación de Ávila, un gran imperio de monjas descalzas, capitaneadas por ella.

Ese dia la priora puso un velo blanco sobre la cabeza de Doña Teresa de Ahumada. A través del transparente velo de novicia va a ir descubriendo el nuevo mundo monacal……

Nuestra novicia no salía de su asombro al ver pasar a su lado largas filas de monjas, dándole sus respetos y ofreciéndosele su compañía. Monjas vestidas de largas capas, sonrientes y encantadoras. Todo le resultaba novedoso, diferente. Su vida había cambiado por completo.

“Es verdad que andaba algunas veces barriendo en horas que yo solía ocupar en mi regalo y gala, y acordándoseme que estaba libre de aquello, me daba un nuevo gozo, que yo me espantaba y no podía entender por dónde venía”.

Enseguida empezó a sentir el gozo íntimo de tratar con Dios en la oración y haciendo penitencia. Sus conversaciones con la Maestra de Novicias, la meditación de la palabra de Dios y el canto coral la llenaban la mayor parte de las horas del día.

Cuando se asomó por primera vez al coro alto, y conoció a nuestra Señora de la Clemencia, quedó prendida de su belleza y amor maternal.

Todo tenía que mirarlo a través del velo blanco que cubría su rostro. Todo y a todos: monjas, parientes, amigas. Los atardeceres, las auroras, el ritmo de las horas, el trabajo. Cubierta bajo el velo, el corazón la decía que sus ojos estaban velados, para que pudiera mirar mejor hacia dentro de sí misma; que el velo significaba el compromiso de querer ver el rostro de Dios, que también le estaba oculto por el velo de la fe.

Cuando se acuerda de aquel día en que tomó el hábito, le entra una fuerza, “que no hay cosa que delante se me pusiese, por grave que fuese, que dudase de acometerla”. Tenemos que preguntarnos que clase de pasión se despertó en nuestra novicia ese día, que no pudo satisfacerla más que dándose por completo al soberano Señor del cielo y de la tierra, de quien se enamoró por completo ese mismo día. ¿Qué había visto Dios en ella? ¿Qué había visto ella en Dios?

Cuando se apagó la voz y en ruido de la fiesta del hábito, se miró al espejo y se vió, por primera vez, tocada con su velo blanco. Se encontró magnífica. Ya , en la oscuridad, la novicia pensó que había hecho una inmensa locura. Sin esperarlo, se vió sola, sin sentir el calor ni el frío de la calle, ni la caricia de su padre y hermanos , al echarse en la cama.

Pero, al fin, se sintió hondamente feliz. ¡A la hora, me dio un tan gran contento de tener aquel estado, que nunca jamás me faltó!

Mons. Nicolás González

¡Cuán triste es, Dios mío, la vida sin ti!

¡Cuán triste es, Dios mío, la vida sin ti!
Ansiosa de verte, deseo morir.

El amor mundano apega a esta vida;
el amor divino por la otra suspira.

Sin ti, Dios eterno, ¿quién puede vivir?
Ansiosa de verte, deseo morir...

Santa Teresa

EXCLAMACIONES DEL ALMA A DIOS

¡Oh vida, vida!, ¿cómo puedes sustentarte estando ausente de tu Vida? En tanta soledad, ¿en qué te empleas? ¿Qué haces, pues todas tus obras son imperfectas y faltas? ¿Qué te consuela, oh ánima mía, en este tempestuoso mar? Lástima tengo de mí y mayor del tiempo que no viví lastimada. ¡Oh Señor, que vuestros caminos son suaves! Mas ¿quién caminará sin temor? Temo de estar sin serviros, y cuando os voy a servir no hallo cosa que me satisfaga para pagar algo de lo que debo. Parece que me querría emplear toda en esto, y cuando bien considero mi miseria veo que no puedo hacer nada que sea bueno, si no me lo dais Vos.

Santa Teresa

DEL CONVENTO DE CARAVACA...


PÚLPITO DEL REFECTORIO DEL CONVENTO DE SAN JOSÉ DE CARAVACA. 12ª FUNDACIÓN DE SANTA TERESA DE JESÚS EN 1576.

Agradecimiento especial a Joaquin Amor Martinez por permitirnos compartir su fotografía en este espacio.

El encanto de los escritos de Santa Teresa:


"Los testigos que la oyeron y la leyeron después, aseguran que entre su estilo hablado y el escrito había una asombrosa identidad"

Es delicioso leer los escritos de Santa Teresa, como era delicioso escucharla, que se pasaban sin sentir horas y horas, que transcurrían como un éxtasis.

No era sólo por la amenidad de sus ocurrencias, que fascinaban a los oyentes. Era la constante de unas ideas fenomenales que rebosaban de su propia vida, como chispas de hierro incandescente. Ello hacía que de sus conversaciones salían todos pensativos, notablemente mejorados, como lo fue el joven médico que la atendió en Burgos, el Licenciado Aguiar, "hombre arrojado en sus palabras y decidor de bonísimo entendimiento, a veces mordaz", que con su trato quedó trocado en otro hombre. El mismo declaró: "Tenía la Santa Madre Teresa una deidad consigo, que se le pasaban las horas de todo el día con ella sin sentir, y menos que con gran gusto, y las noches con la esperanza de que la había de ver otro día; porque su habla era muy graciosa, su conversación suavísima y muy grave, cuerda y llana. Entre las gracias que ella tuvo, una de ellas fue que llevaba tras de sí a la parte que quería y al fin que deseaba a todos los que la oían; y parece que tenía el timón en la mano para volver los corazones, por precipitados que fueran, y encaminarlos a la virtud". Esto decía un médico alegre.

No menos notable era el parecer de un gran fraile descalzo que la acompañaba, Fr. Pedro de la Purificación, el cual declaraba: "Una cosa me espantaba de la conversación de esta Madre, y es que aunque estuviese hablando tres y cuatro horas, que sucedía ser necesario estar con ella en negocios, así a solas como acompañado, tenía tan suave conversación, tan altas palabras y la boca llena de alegría, que nunca cansaba, y no había quien pudiese despedirse de ella".

Podíamos temer que aquello fuese pasado a la historia y que sólo se trataba de recuerdos más o menos afectivos de sus admiradores. Lo interesante es que aquel soberano interés ha quedado plasmado en el papel. Los testigos que la oyeron y la leyeron después, aseguran que entre su estilo hablado y el escrito había una asombrosa identidad. Una amiga, Antonia de Guzmán, hija que fue de Dª Guiomar de Ulloa, declaraba: "Le ha acaecido estar leyendo el libro de su Vida y parecerle a esta declarante que oía hablar a la misma santa Teresa de Jesús". Un obispo, que la trató en Burgos cuando era un muchacho de menos de veinte años, Don Pedro de Castro, aseguraba que en sus libros hallaba él hasta el acento de su voz. Decía: "Los que han leido o leyeren sus libros pueden hacer cuenta que oyen a esta santa Madre; porque no he visto dos imágenes o dos retratos tan parecidos entre sí, por mucho que lo sean, como son los libros escritos y el lenguaje y trato ordinario de la santa Madre: aquel enmendarse en algunas ocasiones y decir que no sabe si lo dice como lo ha de decir, y otras cosas a este tono, son todas suyas".

Eran quizá las incidencias de la conversación lo que este obispo recordaba. Pero también es cierto que cuando le oía ciertas razones, temblaba como la hoja de un árbol, aun a través de una reja y unos velos, y los cabellos se le espeluznaban de sagrado terror, pensando que en aquella mujer hablaba Dios. Y no era sólo cómo lo decía, sino porque decía tales cosas que revolvían las conciencias.

Hoy tenemos a mano todos los escritos que ha dejado Santa Teresa. Es un placer imaginarse a sus pies leyéndolos como si la escucháramos, si lo hacemos sin prisas y sin mirar el reloj. Su estilo conciso, luminoso, chispeante, con ocurrencias incesantes y distintas, son para pasar horas deliciosas.

Fray Efrén de la Madre de Dios

Friday, November 9, 2012

Gracias, Madre Teresa, por tus hijas...


A pesar de estos tiempos recios (que hoy llamamos crisis), aun siguen las hijas las trazas de la Madre en ese «estilo de hermandad y recreación», «esa manera de proceder que en estas casas tienen». Y es que «cuando uno ama y hace bien a otro, le hace bien y le ama según su condición y propiedades», recordará que dijo el santico de fray Juan aplicado a nuest
ro Dios -¡cómo no!- aunque, aquí sus hijas han recordado la doctrina predicada con el ejemplo a este huésped.

Que no dejan, por eso, de «contentar a Dios por el amor y la fe que hace posible lo que por razón natural no lo es». Ya les decías Madre a ellas –y nos lo dices a todos- «aquí se ha de ver el amor, que no en los rincones sino en mitad de las ocasiones». De ese amor les brota la necesidad de orar en silencio, de servir a los demás en su Iglesia, de trabajar por todos.
Ellas, hoy, pueden decir como tú escribías: «Olvidamos nuestro contento por contentar a quien amamos… ¿Cómo se adquirirá este amor? Determinándose a obrar y a padecer y hacerlo cuando se ofreciere… Que de pensar lo que debemos al Señor, y quién es y lo que somos, se viene a esa determinación». Se ve que te gusta esta palabra pues la unes a las de libertad, amor, etc. «Pensar lo que debemos…», dices, y con ello ya nos estás enganchando a «estar con el que sabemos que nos ama», reflexionando, orando, pisando realidades, leyendo u oyendo lo que otros dicen de Él. ¿Que no tenemos tiempo? Y… ¿no será que nos falta interés, curiosidad, gusto por trascender la telaraña en la que andamos envueltos, por «despertar de este sueño de muerte»?

Gracias Madre Teresa por tus hijas, que oran y trabajan como Marta y María, «muy hermanadas». Que no descuidan sus ratos de oración, que miman sobriamente la liturgia, y el canto. Que se ganan el sustento diario trabajando, cuidan la casa y sus alrededores, que amenizan la recreación con las técnicas para la recuperación de la memoria de las mayores, ¿Las reconoces como tus hijas? Tú que montabas en el traqueteo de las carretas la vida conventual. Tú, que decías: «Ahora comenzamos y procuren ir comenzando siempre de bien en mejor», ¿las reconoces?

Gracias por estos días de ayuda y “retiro”. Gracias, Madre Teresa, por tus hijas.


Fray Pedro Cárceles, OCD

«Yo quiero ver a Dios y para verlo es necesario morir»


Teresa no tiene miedo a la muerte; piensa que el miedo a la muerte no es propio de un vivir cristiano. Es más: Teresa quiere morir porque “muriendo el vivir se alcanza”. Por eso habla de “la dulce muerte”. Es la Esperanza que alienta y sostiene cada momento de su vivir gozoso. La santa de Ávila repite una y otra vez la expresión popular “muer
o por”, significativa de un vivo deseo, de un irresistible anhelo del alma por alcanzar un propósito, al usar esa expresión. Cuando decimos “muero por estar en casa” o “muero por viajar a Italia”, expresamos una imperiosa necesidad que nos envuelve y nos impulsa sin descanso. No es una renuncia al ser a lo que Teresa propende; por el contrario, lo que la impulsa es una irrenunciable voluntad de conquista del espíritu. No es una egoísta caída en la nada lo que la mueve para suprimir, como en un suicidio, las limitaciones y negaciones de la vida presente, sino la fuerza invencible del Amor, transformador de la vida perecedera en inmortalidad. sus frases encierran la creencia cristiana sobre el sentido trascendente y último de la muerte. En estos versos se alcanza, de un modo inigualable, con fuerza deslumbrante, la fe cristiana acerca de nuestro destino:

“Sólo con la confianza
vivo de que he de morir,
porque muriendo, el vivir
me asegura mi esperanza;
muerte, do el vivir se alcanza
no te tardes, que te espero,
que muero porque no muero”

La Curandera de Becedas

«Aquí te martirizó, la célebre curandera , que logró tratarte mucho, pero no ponerte buena»

Teresa enferma. Los médicos no saben qué hacer y su padre decide llevarla a Becedas, con una curandera afamada. Mientras espera que llegue el verano, comienza a confesarse con el sacerdote del lugar, quien al ver el gusto con el que Teresa habla de Dios, le confiesa su pecado. Aquel clérigo llevaba siete a
ños en trato carnal estable con una mujer del lugar. «Era cosa tan pública que tenía perdida la honra y fama y nadie le osaba hablar contra esto». Ella se determina a que deje “la afición” a esa mujer, lo trata con amor, hablándole de Dios. Teresa le arrancó el idolillo de cobre que llevaba al cuello que la mujer le habia hecho llevar en muestra de su amor y lo devolvió al redil. Todos estos sucesos y padecimientos los relata con plasticidad y soltura la santa en su Autobiografía. Entonces Becedas era un pueblo de arrieros y de gente emprendedora, que aprovechaba la corriente del Becedillas para mover la industria de molinos y batanes.

Los tratamientos de la curandera la enferman todavía más. Sus síntomas: mal del corazón, debilidad extrema, calentura continua, dolores intensos en todo el cuerpo, tristeza profunda, y recibió como terapia una purga recalcitrante para los atascos del aparato digestivo. Aún así agradece a Dios: “…tengo por gran merced del Señor la paciencia que Su Majestad me dio, que se veía claro venir de Él” (V 5,5). Teresa hace vida lo que ha leído y orado; hace suya la oración de Job: “Pues si recibimos los bienes de mano del Señor, ¿por qué no sufriremos los males?”. (V5, 8 y Job 2, 10)

Su padre decide regresarla a Ávila, donde queda en estado de coma por tres días. Cuando ya está cavada su tumba y ya tiene cera en los párpados, recobra la conciencia. Su padre está arrepentido porque no la ha dejado recibir el sacramento de la Unción. Teresa agradece la nueva oportunidad de vida “…me parece estoy con tan gran espanto aquí y viendo como parece me resucitó el Señor, que casi estoy temblando ante mí” . (V5, 11)

"El verdadero amante"

"El verdadero amante en toda parte ama y siempre se acuerda del amado, recia cosa seria que solo en los rincones se pudiese traer oración...
 

Aquí se ha de ver el amor, que no a los rincones, sino en mitad de las ocasiones...."

Santa Teresa de Jesús

"Teresita de Cepeda"

¿ Qué significó esta niña en la vida de Santa Teresa?

El 10 de septiembre de 1610 falleció Teresita de Cepeda, sobrina de santa Teresa., en el convento de San José de Ávila, con 44 años de edad.


Era hija de Lorenzo de Cepeda, que emigró a Perú siendo joven, por el año 1530. Allí casó con la andaluza Juana Fuentes de Espinosa, con la que tuvo cuatro hijos: Francisco, Lorenzo, Teresita y Esteban. El 1575 regresó a España con sus cuatro hijos, ya viudo.

Santa Teresa había confiado a su hermano el proyecto de fundar el convento de San José en Ávila. En 1561 le escribe dándole detalles y expresándole la necesidad que tenía de dinero para levantar el correspondiente edificio. Lorenzo le envió con urgencia mil escudos y otras cantidades después.

Pero el gran tesoro, con el que obsequió a su hermana querida, fue el de su hija Teresita. De regreso a España, se encuentra con ella en Sevilla, y le confía su hija de ocho años, que se agarró a las faldas de su tía monja y no quería apartarse de ella. Todo es imprevisible en la historia de la Fundadora del Carmelo Descalzo, Teresa de Jesús.¿Cómo imaginar que una monja de clausura se apropie una niña, la interne con ella en el convento, la vista con hábito monjil, la siente a la mesa con las religiosas, y la lleve de la mano de acá para allá hasta la muerte?

¿ Qué significó esta niña en la vida de santa Teresa? Lo que una hija para una madre.¡Que ya es decir! Teresa se sentía mayor y enferma cuando se encontró con su sobrina. Las Fundaciones la habían machacado hasta los huesos, especialmente la de Sevilla. Estaba cansada de verse como Priora, y de que sus monjas se postraran ante ella con respeto y asombro. Necesitaba una niña en su vida, de su misma sangre, para volcar sobre ella toda su afectividad de madre, toda su ternura de mujer, besarla, acariciarla con sus blancas manos, verla crecer mientras ella envejecía. Retirarse de hacer reverencias y súplicas a los arzobispos, cuando le negaban los permisos hasta conseguir de ellos lo que necesitaba, y aislarse con su niña en la celda y acariciarla hasta sentir reverdecer su feminidad marchita. Y con ella viajar en carromatos, ya no sólo para revisar sus casas, sino para enseñar su niña a las monjas, y ver sus caras de asombro.

¿Y su hermano Lorenzo? Fue un hermano, que ayudó a Madre Teresa en lo que pudo y fue mucho. Le socorrió en múltiples apuros económicos. Y ella, experta en negocios, en pleitos, en empresas de construcción ( sus conventos uno por año), en fincas, le puso al día a Lorenzo, que acababa de aterrizar en Ávila ignorante por completo, después de haber estado ausente más de cuarenta años por las Américas. Teresa se desahogó con él, se vio realizada en su talante de emprendedora, y desde el voto de pobreza con los pies descalzos, le permitió cruzar la frontera claustral hasta experimentar el gozo de verse rica, como si fuese suya, con la compra de la finca de la Serna en manos de su hermano, y aconsejarle sobre la educación de su hijos, como si fuesen suyos.

Para Santa Teresa, maestra de espirituales, confidente de Jesucristo su amigo verdadero y esposo adorado, arrebatada en éxtasis mientras conversaba con el altísimo místico y poeta san Juan de la Cruz en el Monasterio de la Encarnación, la niña Teresita y el hombre Lorenzo hicieron que Teresa no dejara de ser aquella entrañable y tierna mujer, mientras envejecía inexorablemente con fuertes trabajos y enfermedades. Que a fuerza de ser espiritualísima no dejara de ser humanísima.¿Les parece poco?

Mons. Nicolás Gonzalez

"TERESA DE JESÚS, AMIGA DE SACERDOTES"



Por:  Lucio del Burgo

Teresa no habla desde la teoría sino desde la propia experiencia que ella misma ha tenido con los sacerdotes de su tiempo. En efecto, Santa Teresa tiene contacto con las figuras más sobresalientes de la Iglesia española. Tuvo grandes amigos entre los sacerdotes religiosos y seculares. Algunos llegaron a ser obispos. De ellos recibió orientac
ión en el camino de su vida.

Teresa de Jesús no ofrece ningún tratado sobre el sacerdocio, sería una gran arrogancia, imperdonable para su propia persona. Sin embargo, en sus escritos presenta figuras concretas, sacerdotes que ella conoció, a los cuales les pone unas cualidades y características que nos revelan lo que ella pediría a los sacerdotes.

1. Situación del clero

Era muy variada y compleja, bastante difícil de comprender a nosotros que vivimos en una sociedad y en una Iglesia que ha cambiado considerablemente.
La formación de estos sacerdotes era, lógicamente, muy modesta. La mayoría de los futuros clérigos se educaba en compañía de un párroco, acaso el de su misma ciudad natal, conviviendo con él. Aquí aprendían los rudimentos del latín y el rito de la misa y de la administración de los sacramentos. La formación universitaria era una excepción.
Juan de Ávila, una de las figuras más relevantes de la España del XVI, jugó un papel importante en la formación sacerdotal. Su escuela sacerdotal ayudó a muchos presbíteros a descubrir su identidad sacerdotal, su formación teológica y espiritual.
No podemos silenciar la cantidad y calidad de buenos curas que tenían en España en estos tiempos. Sacerdotes del clero regular y secular. Hombres de ciencia, buenos predicadores, excelentes guías en el espíritu, hombres de oración y de acción, misioneros que fueron protagonistas de la labor evangelizadora de la Iglesia. Una labor evangelizadora que no ha tenido parangón con ningún otro momento de la historia de la Iglesia.

2. Encuentro con Juan de la Cruz

Conoce a Juan, joven sacerdote que acaba de cantar misa en Medina del Campo, 1567. Teresa tiene 52 años. Juan de la Cruz 25. Juan Yepes, insatisfecho de la vida religiosa de su tiempo trata de irse a la Cartuja y Teresa busca hombres para la nueva fundación de Duruelo. Estas son las primeras impresiones de la Santa:
“Poco después, acertó a venir allí un padre de poca edad, que estaba estudiando en Salamanca, y él fue, con otro por compañero, el cual me dijo grandes cosas de la vida que este padre hacía. Llámase fray Juan de la Cruz. Yo alabé a nuestro Señor, y hablándole, contentóme mucho, y supe de él cómo se quería también ir a los cartujos.” (F 3, 17).

“En gracia me ha caído, hija, cuán sin razón se queja, pues tiene allá a mi padre fray Juan de la Cruz, que es un hombre celestial y divino. Pues yo le digo a mi hija que,después que se fue allá, no he hallado en toda Castilla otro como él, ni que tanto fervore en el camino del cielo. No creerá la soledad que me causa su falta.” (Carta 268).

“Un hombre celestial y divino”, ¿qué quiere decir con estas palabras? Que el sacerdote tiene que ser un hombre de una fuerte experiencia de Dios y de su misterio. Un hombre que vive de la fe en Jesucristo, compañero de camino en las alegrías y las penas. Y esta es la primera realidad que hemos de pedir al sacerdote. Sin una profunda fe, sin una intensa experiencia de Dios, el sacerdote se convierte en un profesional como otro cualquiera, en un funcionario.

3. Hermano entre sus hermanos

Si Teresa de Jesús pide al sacerdote que sea “un hombre celestial y divino”, no es para que se desentienda de los problemas de los humanos. La mística de Teresa es realista, enraizada en los asuntos de este mundo. Ella de una manera graciosa y concreta va a decir que “entre los pucheros anda el Señor” (F 5, 8). Y en otro pasaje afirmara que “cuanto más santos, más conversables” (CV 41,7).

El encuentro con Pedro de Alcántara. La descripción que hace de él es
extraordinaria. Él era una gran autoridad en la iglesia española. Emprendió una reforma en la familia franciscana y es autor de varios libros espirituales. A pesar del caudal penitencial que existe en su vida, la Santa, de una forma discreta, señala (V. 27,3, 16-20): “era muy afable, aunque de pocas palabras, si no era con preguntarle. En éstas era muy sabroso, porque tenía muy lindo entendimiento”.

“Afable” y “lindo entendimiento”. Dos palabras que son muy queridas por Santa Teresa. Ella estaba convencida que la simpatía y la afabilidad eran unas cualidades que debían de poseer los que están en el ministerio pastoral para atraer más a las almas, para que no se espantaran. Teresa está en contra de una santidad arisca y descarnada muy propia de su siglo, en el que se veía al santo como persona rara y cortante. Por el contrario el pensamiento teresiano afirma que el sacerdote como evangelizador tiene
que estar abierto a todo lo humano.

“Entendimiento”, en el lenguaje teresiano es sinónimo de “Talento”. ¿Qué quiere expresar Teresa con estas palabras? Es agilidad mental, para escuchar y comprender a los demás; elasticidad moral, que siendo irrompible es adaptable a todo género de personas y de coyunturas imprevisibles; claridad de juicio, que aun expresado malamente, va al meollo en cada caso con gran sentido de la realidad; entereza y tenacidad en los propósitos y fidelidad a las personas que se le confían. En resumen, un gran sentido común.

“Un buen entendimiento, si comienza a aficionarse al bien, ásese a el con
fortaleza, porque ve es lo más acertado, y cuando no aproveche para mucho espíritu, aprovechara para buen consejo y para hartas cosas, sin cansar a nadie, antes es recreación” (CE 21, 3).

4. Un evangelizador y un misionero

Encuentro con un franciscano que está comprometido en la evangelización en América. Teresa vibra y hace suyas todas las inquietudes y tareas de la Iglesia de ese tiempo. Pero fue Alonso de Maldonado, un hombre incansable, cruzó varias veces el Atlántico; uno de los objetivos de sus viajes era la defensa de los indios. Este franciscano avivó el deseo de trabajar por las nuevas iglesias que estaban naciendo en este continente.

“Acertó a venirme a ver un fraile francisco, llamado fray Alonso Maldonado, harto siervo de Dios y con los mismos deseos del bien de las almas que yo…Yo quedé tan lastimada…que no cabía en mí. Fuíme a una ermita con hartas lágrimas; clamaba a nuestro Señor, suplicándole diese remedio como yo pudiese algo para ganar algún alma para su servicio” (F 1, 7).

Teresa siente la pobreza de ser mujer y no poder gastar su vida a favor de los indios. De tal manera que en una carta de esa época llega a decir: “esos indios no me cuestan poco” (Cta. 24,20). Lo importante es destacar en esta figura, en este personaje que aparece en sus escritos, una nota que ella ve con admiración y simpatía, hasta el punto que siente envidia: el carácter misionero de todo sacerdote.

5. Otras facetas del ministerio sacerdotal

Sacerdote, guía en los caminos del espíritu. El que acompaña a sus hermanos en la fe por las sendas del Espíritu. Teresa se acercó a ellos para recibir orientación en muchas encrucijadas de su vida. La luz que recibió de ellos en los momentos claves, se la devolvió en agradecimiento, oración e incondicional amistad. Cómo no recordar en este apartado al Padre Gracián y el capítulo 23 que le dedica en el libro de las Fundaciones.

Desde lo que ella pudo observar en su vida personal va a proclamar que el sacerdote tenga entendimiento, experiencia y letras. Tres cualidades juntas, sin separación, darán la fórmula ideal.

“Así que importa mucho ser el maestro avisado –digo de buen entendimiento- y que tenga experiencia; si con esto tiene letras, es grandísimo negocio” (V 13, 16).

“Bendito seáis vos, Señor, que tan inhábil y sin provecho me hicisteis. Más alabaos muy mucho, porque despertáis a tantos que nos despierten. Había de ser muy continua nuestra oración por éstos que nos dan luz. ¿Qué seríamos sin ellos entre tan grandes tempestades como ahora tiene la Iglesia? Si algunos ha habido ruines, mas resplandecerán los buenos. Plega al Señor los tenga de su mano y los ayude para que nos ayuden. Amén”. (V 13, 21).
El sacerdote, ministro de la Palabra. Este ministerio abarca muchos matices desde una homilía o sermón hasta escribir un libro. Teresa entiende que el sacerdote es el que nos dice la verdad sobre la Sagrada Escritura, el presbítero según la mentalidad teresiana es que el discierne a la luz de la Palabra de Dios. Esto supone conocimiento de la Biblia y conocimiento desde dentro, no superficial.

“Porque en la Sagrada Escritura, que tratan, siempre hallan la verdad del buen espíritu” (V. 13, 18).
Una última palabra de Teresa a los teólogos. Trató con los mejores de su tiempo. De ellos recibió una iluminación doctrinal a su experiencia. Ella que siempre fue amiga de verdades, encontró en ellos los caminos hacia la Verdad. Pero a su vez, Teresa exige del teólogo que sea un hombre de experiencia, no un cúmulo de vanidad doctrinal. Esta realidad la expresa la Reformadora con estas palabras, “letras humildes y virtuosas”.
(V. 13, 8).

Anecdotas de Santa Teresa


Tuvo buen humor hasta con Dios. Recordemos aquella escena cuando estaba limpiando la Capilla y se cayó. Le dolía mucho el brazo, lo tenía fracturado. Entonces la Santa vuelve su mirada al Sagrario y le pregunta al Señor:

_ ¿Por qué te portas así, Jesús?
_ "Teresa, así trato a mis amigos,"
_ Pues por eso tienes tan pocos... respondió la Santa.

"Sin Vos, ¿qué soy yo, Señor?"


La oración teresiana es una oración cristológica, es decir, tiene como centro a Cristo, trata con Cristo, ama a Cristo. Así vivió santa Teresa de Jesús, así expresó su experiencia en sus escritos y así educa en la oración a sus hijas y a nosotros, si queremos conocer su obra.

La mística cristiana es tratar con Cristo, en amor y amistad, en una relación personal, co
n lo que cada uno es, con sus deseos, su trayectoria de vida, su humilde petición.

Cristo está en el centro de la oración teresiana. Conocemos bien su definición de oración: "estar tratando de amistad muchas veces estando a solas con quien sabemos nos ama" (V 8,5). El camino es Cristo para llegar al Misterio de Dios, su Humanidad sacratísima. Este camino lo recorre Teresa de Jesús gozosísima.

La vida cristiana vive de Cristo, y la oración es una relación con Cristo que conduce al Padre, es muy importante para Teresa llegar a Dios a traves de la humanidad del redentor, traer a Cristo "cabe sí", junto a ella, al lado de Teresa y hablarle, oírle, mirarle. Mediante Cristo, amigo verdadero, Dios se sigue revelando al alma.

La presencia de la Humanidad sacrítisima de Cristo acompaña la vida del orante. A Cristo vuelve su mirada según lo que cada cual está viviendo, en los distintos momentos de la propia experiencia. La oración es cristológica y se enraiza en la realidad concreta de nuestra vida. Es abrazarse al Señor: "No creo que va en huir del cuerpo sino en que determinadamente se abrace el alma con el buen Jesús, Señor nuestro, que como aquí lo halla todo, lo olvida todo" (C9,5).

Hablar y mirar a Jesucristo: ésta sería una etapa importantísima de la oración teresiana; hablarle con amor y amistad, y mirarle para sentir lo que sintió Cristo, recibir su gracia, aprender de Él, ofrecerle a Él consuelo, alegría, palabras de amor...
"Si estáis alegre, miradle resucitado; que sólo imaginar cómo salió del sepulcro os alegrará. Mas ¡con qué claridad y con qué hermosura, con qué majestad, qué victorioso, qué alegre!. Como quien tan bien salió de la batalla adonde ha ganado un tan gran reino, que todo le quiere para vos, y a Sí con él. Pues ha ganado un tan gran reino que todo le quiere para vos, y a Sí con él. Pues ¿es mucho a quien tanto os da volváis una vez los ojos a mirarle?
Si estáis con trabajos u triste, miradle camino del Huerto. ¡Qué aflicción tan grande llevaba!; pues con ser el mismo sufrimiento la dice y se queda de ella; o miradle atado a la Columna lleno de dolores, todas sus carnes hechas pedazos por lo mucho que os ama: tanto padecer, perseguido de unos, escupido de otros, negado de sus amigos, desamparado de ellos, sin nadie que vuelva por Él, helado de frío, puesto en tanta soledad, que el uno con el otro os podéis consolar; o miradle cargado con la cruz, que aun no le dejaban hartar de huelgo; míranos ha Él con unos ojos tan hermosos y piadosos, llenos de lágrimas, y olvidará sus dolores por consolar los vuestros, sólo porque os vais vos con Él a consolar y volváis la cabeza a mirarle" (C 26,5).

Tan cristológica es la oración teresiana, que Cristo es tratado con amor y a Él se dirige el corazón derramando su amor y afecto al Señor y suplicando su amor.

Torno a decir, Dios mío, y a suplicaros, por la sangre de vuestro Hijo, que me hagáis esta merced:
"béseme con beso de su boca", que sin Vos, ¿qué soy yo, Señor? Si no estoy junto a Vos, ¿qué valgo? Si me desvío un poquito de Vuestra Majestad, ¿adónde voy a parar?

¡Oh Señor mío y Misericordia mía y Bien mío! Y ¿qué mayor le quiero yo en esta vida que estar tan junto a Vos, que no haya división entre Vos y mí? Con esta compañía, ¿qué se puede hacer dificultoso? ¿Qué no se puede emprender por Vos, teniéndoos tan junto? ¿Qué hay que
agradecerme, Señor? Que culparme, muy mucho por lo que no os sirvo" (C 4,7)

"Estáse ardiendo el mundo"

“Toda mi ansia era, y aún es, que pues tiene tantos enemigos y tan pocos amigos, que ésos fuesen buenos, determiné a hacer eso poquito que era en mí, que es seguir los consejos evangélicos con toda la perfección que yo pudiese”.(Camino de Perfección 1,2).

"Estáse ardiendo el mundo, quieren tornar a sentenciar a Cristo, como dicen, pues le levantan mil testimonios, quieren poner su Iglesia por el suelo, ¿ y hemos de gastar tiempo en cosas que por ventura, si Dios las diese, tendríamos un alma menos en el cielo? No, hermanas mías, no es tiempo de tratar con Dios cosas de poca importancia" (Camino de Perfección 1, 5)

Teresa de Jesús

Santa Madre Teresa, enséñanos...


Enséñanos a amar nuestra Iglesia, aunque se vivan tiempos recios,aunque se este ardiendo el mundo, y aunque nubes negras no nos dejen ver la esencia de su santidad...

No permitas Madre de los espirituales, que caigamos en la monotonía de vivir un cristianismo vacío, que no nos convirtamos en los duros jueces de las debilidades de los demás si no que miremos las
propias y ganemos la virtud de la humildad que es la verdad, que no nos conformemos con rondar las afueras del hermoso castillo de nuestro interior, que no nos afanemos en los superfluo y que descubramos la hermosura y dignidad con la que Su Majestad nos ha dotado.

Santa Madre Teresa, aléjanos de la cultura de la muerte que nos arrastra con su falso oleaje, ayúdanos a aceptar la verdadera libertad y que podamos recuperar nuestra obediencia, lealtad y fidelidad a Cristo.
Ayúdanos, madre a que anhelemos nuevamente el cielo y deseemos salvar nuestros almas manteniéndonos en la intimidad con Cristo.

Intercede por los Obispos, Sacerdotes y religiosos, que tienen la misión de acompañarnos en este camino de la fe, que su testimonio sea luz para el mundo, ayúdanos a darnos cuenta que la reforma que hoy necesita nuestra amada Iglesia, a veces tan atormentada, es cuestión de corazones humildes y entregados a Cristo Nuestro bien.

Ayúdanos a ser AMIGOS FUERTES DE DIOS, a los que NADA LES TURBE NI ESPANTE...por que creen y viven y saben que SOLO DIOS BASTA...por que solo basta QUE NOS BASTE DIOS.

Amen

Juan +

Quitame lo que quieras pero no la alegría...


Son innumerables los beneficios que acarrea una simple sonrisa: ahuyenta la tristeza, la melancolía, la depresión...

Cuenta una anécdota que yendo santa Teresa a hacer las escrituras de una de las fundaciones, preguntó al escribano, después de hechas, cuánto eran sus honorarios. Éste le contestó con desparpajo:


– Solamente un beso.

Y la santa se lo dio, natural y sonriente, al tiempo que exclamaba:

– Nunca una escritura me salió tan barata.

El pueblo ha visto en Santa Teresa de Jesús la santa del buen humor, de la gracia y del donaire. Estaba dotada verdaderamente de gracias naturales como la jovialidad, espontaneidad, cordialidad, afabilidad y sencillez. María de la Encarnación nos dice que "era muy discreta, y alegre con gran santidad, y enemiga de santidades tristes y encapotadas, sino que fuesen los espíritus alegres en el Señor, y por esta causa corregía a sus monjas si andaban tristes, y les decía que mientras les durase la alegría les duraría el espíritu".

La vida de sacrificio y penitencia no la consideraba reñida con la alegría. Tanta importancia daba a la hora de la recreación como a la de la oración. Así ponía gran empeño en que las monjas participaran del momento de la recreación y pudieran compartir libremente. En cierta ocasión, estando en Medina del Campo, reprimió severamente a la hermana Alberta, que se quejaba: "¿Ahora nos llaman a cantar? Mejor fuera para contemplar".

Gozaba de gran libertad para hablar de sí misma, de sus dolores y achaques. Bromeaba con la Inquisición, ponía apodos con gracia. Al pintor Fray Juan de la Miseria, que la retrató, le dijo: "Dios te perdone, Fray Juan, que ya que me pintaste podías haberme sacado menos fea y legañosa".

Santa Teresa fue una mujer madura, capaz de maravillarse y asombrarse de las cosas de cada día. Ella nos dejó esta frase célebre: "También entre los pucheros anda Dios", gozó con todo lo creado. De su fe en este Dios cercano, vivo en cada cosa y acontecimiento, le brotó esa alegría natural y contagiosa. A brazo partido luchó para que sus monasterios gozaran de este ambiente de libertad donde se respirase a un Dios alegre, capaz de llenar de felicidad cualquier corazón humano.

Monasterio de Nazarenas Carmelitas Descalzas, Lima, Perú


Este Monasterio de Carmelitas Descalzas, tiene una misión especial, que forma parte de la identidad espiritual peruana, las hermanas estan al servicio de la más grande devoción del Perú y extendida por diferentes partes del mundo, es el SEÑOR DE LOS MILAGROS.

Sus orígenes se remontan a los años de 1683, donde ya venía funcionando el Beater
io de Nazarenas fundado por la Madre Antonia Lucía del Espíritu Santo; a su vez ya había comenzado el Culto a la Sagrada Imagen del Señor de los Milagros pintada en un muro de adobes por un negro esclavo de Angola en el año 1651, y que a pesar de su débil estructura soportó sin dañarse sucesivos terremotos que dejaron devastada toda Lima, y poco a poco se le fue dando Culto por las milagrosas curaciones que recibían los devotos que rezaban ante la imagen, y mas tarde ante el intento de las autoridades de borrar la Imagen, no pudieron realizarlo por hechos prodigiosos que sucedieron en el intento.

A partir de 1684 recayó el cargo de Mayordomo en Don Sebastián de Antuñano y Rivas natural de Vizcaya (España), fue él el inspirador e iniciador de las tradicionales procesiones de octubre, al sacar una réplica del Mural, en sencillas andas a raíz del terremoto del 20 de Octubre de 1687.

Don Sebastián de Antuñano y Rivas empleó toda su fortuna en adquirir en propiedad el terreno donde se encontraba la Capilla del Santo Cristo de los Milagros y los terrenos colindantes, construyó una Capilla más grande y dependencias para la Sacristía y una modesta casa para él; y se consagró totalmente al servicio del Señor de los Milagros.

Las Beatas Nazarenas estaban atravesando un momento difícil, ya que se intentaba demoler su Beaterio ubicado en el barrio de Monserrate, y debido a una gran amistad que había entre ellos, Sebastián de Antuñano tuvo la sensación de ser voluntad divina que las Nazarenas del Beaterio de Monserrate debían pasar al Santuario del Señor de los Milagros, para propagar su ideal y llevar a cabo los deseos de la Madre Antonia Lucía del Espíritu Santo que era llegar a convertirse en un Monasterio de Carmelitas según las Constituciones de Santa Teresa de Jesús. El día 12 de Octubre del año 1700 en la Notaría de Don Francisco Montiel Dávalos, Sebastián de Antuñano y Rivas hizo generosa y total donación a la Madre Antonia Lucía del Espíritu Santo y a las Beatas Nazarenas; del Santuario del Santo Cristo de los Milagros, de las construcciones efectuadas, de la huerta y de todos los solares que había comprado.

En esta forma entraron en posesión legal de dichas propiedades, pero solo se mudaron en 1702, ya que fue necesario construir celdas, cocina, refectorio y un modesto coro, y al pasarse las Beatas Nazarenas, el entonces Instituto Nazareno, hoy Monasterio de Nazarenas Carmelitas Descalzas, quedó adscrito a la iglesia del Cristo de Pachamamilla o Señor de los Milagros.

La Madre Antonia Lucía del Espíritu Santo falleció el 17 de agosto de 1709, le sucedió en la dirección del Beaterio la Madre Josefa de la Providencia. Cumpliendo con la última voluntad de la Madre Antonia Lucía, don Sebastián de Antuñano continuó ocupándose de las debidas gestiones para establecer el Monasterio, pero no pudo verlo cumplido ya que falleció en el año 1717. Cuando la Madre Josefa inició las gestiones encaminadas a conseguir la Real Cédula y la Bula Pontificia para fundar el Monasterio tuvo que luchar y superar muchas dificultades y contratiempos, gracias a la generosidad de un caballero que realizaba un viaje a España y con sus diligencias esto se pudo realizar. La carta de petición al Monarca está con fecha de 15 de Octubre de 1718, y la ansiada licencia que se encuentra en el Archivo del Monasterio fue concedida por el Rey Felipe V de España el día 08 de Febrero de 1720.

Después de muchos inconvenientes las Beatas tuvieron la oportunidad de conocer al P. Juan de Gazitúa de la Orden de Predicadores, que tenía que viajar a Roma por asuntos de su Orden. Estando en Roma el Padre Gazitúa, además de atender los asuntos de su Orden inició las debidas gestiones ante la Santa Sede y fue tan capacitado y expedito que el 27 de Agosto de 1727, su Santidad Benedicto XIII concedió la Bula, donde se aprobaba que el Beaterio de Nazarenas se pudiese convertir en Monasterio bajo la Regla y Constituciones de las Carmelitas Descalzas.

Quedó aprobado asimismo, el uso del Hábito morado que identificaba a las Beatas Nazarenas, autorizaba que se podían recibir hasta 33 monjas en lugar de las 21 conforme se establece en las Carmelitas Descalzas. Finalmente ordenaba que de uno de los dos Monasterios de Madres Carmelitas que existían en Lima, saliesen tres religiosas de probada virtud y pasaran a ser fundadoras y maestras de las Beatas Nazarenas y que ejercieran, por lo menos durante un año los oficios de Priora, Subpriora y Maestra de Novicias.

Del Monasterio de Carmelitas Descalzas de Santa Ana (ahora desaparecido) se eligieron a tres religiosas que pasaron a ser las Fundadoras del nuevo Monasterio de Nazarenas Carmelitas Descalzas, ellas son: Bárbara Josefa de la Santísima Trinidad (Priora); Grimanesa Josefa de Santo Toribio (Subpriora) y Ana de San Joaquín (Maestra de Novicias); ellas permanecieron en el Monasterio hasta su muerte y dirigieron la marcha de la Comunidad.

El Monasterio se inauguró el 18 de Marzo de 1730, bajo el Título de San Joaquín, fue muy solemne con la asistencia y participación de altas autoridades religiosas y civiles y todo el pueblo, con procesión y celebraciones propias de la época; al día siguiente festividad de San José tomaron el Hábito algunas Beatas; el día 20 se ofició la Santa Misa en la Iglesia de Nazarenas, asistiendo el Virrey y los miembros de los Tribunales Civil y Eclesiástico, además de la nobleza y las personas devotas del Señor de los Milagros. La predicación corrió a cargo del más indicado el Padre Maestro Fray Juan de Gazitúa O.P. Rector del Colegio de Santo Tomás y sacerdote que les consiguió la Bula Papal.

Con la ayuda del Virrey Manuel Amat y Juniet y la colaboración de los fieles se construyó una nueva Iglesia que se inauguró el 20 de Enero de 1771, que se conserva hasta la actualidad y que fue restaurada a fines del pasado milenio.

Anecdotas de Santa Teresa


Estaba un día con Isabel de Santo Domingo. En un momento de la conversación le dijo Santa Teresa:

...Sepa que la quiero tanto por que se me parece mucho...


(y sor Isabel comenzó a alborozarse)

...en lo malo, en lo malo, concluyo la santa.

"Francia mitifica a Santa Teresa y San Juan de la Cruz"



La prestigiosa colección La Pléiade consagra dos excepcionales volúmenes con nuevas aportaciones críticas y traducciones:

«Son revolucionarios, grandiosos», afirma Philippe Sollers refiriéndose a Santa Teresa y San Juan de la Cruz, los dos grandes místicos españoles, a quienes la legendaria colección Biblioteca de La Pléiade acaba de consagrar un volumen excepcional.

San Juan y Santa Teresa son, con Cervantes, dos de los tres autores españoles más traducidos al francés y todas las lenguas europeas, desde hace siglos. Y han sido estudiados con un respeto inmenso por sucesivas generaciones de lectores.

Jean Canavaggio ha dirigido la nueva edición de las obras de Santa Teresa y San Juan, que ha contado con la colaboración de otros especialistas, como Claude Allaigre, Jacques Ancet y Joseph Pérez, hispanistas eméritos.

La entrada de los grandes místicos castellanos en La Pléiade culmina el siempre renovado proceso de lectura y relectura, con nuevas traducciones y nuevas aproximaciones críticas, en el marco suntuoso de una de las colecciones de clásicos más importantes del mundo.

Jean Canavaggio ha reunido en un solo volumen lo esencial de la obra de San Juan y Santa Teresa, en una edición bilingüe de referencia, que está llamada a ser la matriz de futuras relecturas.
Dos grandes de España

El volumen, titulado siemplemente «Obras», está siendo saludado como un acontecimiento. Le Figaro Littéraire le consagra un dossier especial titulado «Dos grandes de España», y titula: «Los dos grandes místicos españoles continúan fascinándonos». La fascinación evocada por Sébastien Lapage se inscribe en el marco de una larga historia: generaciones y generaciones de escritores seducidos para la pasión extrema de la más alta mística española.

Philippe Sollers, «maestro de ceremonias» tradicional en este tipo de celebraciones, comenta: «Son dos gigantes, grandiosos en su literatura visionaria». Sollers recuerda igualmente a Baltasar Gracián y Jorge Manrique, subrayando que esos clásicos españoles ejercieron una fascinación palmaria en las más recientes generaciones de «revolucionarios» culturales.

Desde la óptica de la escritura noble, francesa, de tradición católica, Paul Claudel ya afirmaba que «El cántico espiritual» era un libro «peligroso, muy peligroso». Cioran, por el contrario, hablaba del «glorioso delirio» de San Juan. Guy Debord, uno de los patriarcas de la Internacional Situacionista, sentía «devoción» por «El cántico espiritual». A esa tradición última pertenecen los elogios y fascinación de Philippe Sollers: «La experiencia de la noche, la muerte y la pasión son únicas en Santa Teresa y San Juan. En francés no hay cosa parecida».

fuente: http://www.abc.es/20121019/cultura-libros/abci-francia-mitifica-santa-teresa-201210181222.html

«Este santo me dio luz en todo»


Carta de San Pedro de Alcántara a Santa Teresa:

"Acerca de las exigencias del evangelio no hay que preguntar si será bueno o no seguirlas, si son o no son observables, porque es expresión de infidelidad. El consejo de Dios no puede dejar de ser bueno, ni es imposible de guardar, si no es a los incrédulos, a los que se fían poco de Dios, y a los que se gobiernan po

r prudencia humana; pues el que dio el consejo dará la fuerza, pues la puede dar... Si quisiere seguir el consejo de Jesucristo, de mayor perfección en materias de pobreza, sígalo, porque no se dio a hombres más que a mujeres y Él hará que le vaya muy bien, como ha ido a todos los que le han seguido... Y téngolo visto, aunque creo más a Dios que a mi experiencia: que los que son de todo corazón pobres, con la gracia de Dios viven vida bienaventurada, como en esta vida la viven los que aman, confían y esperan en Dios."

Santa Teresa habla de San Pedro de Alcántara


Esto decía Santa Teresa de Ávila de San Pedro de Alcántara:

"Me dijo que en los últimos años no había dormido sino unas poquísimas horas cada noche. Que al principio su mayor mortificación consistía en vencer el sueño, por lo cual tenía que pasar la noche de rodillas o de pie. Que en estos 40 años jamás se cubrió la cabeza en los viajes aunque el sol
o la lluvia fueran muy fuertes. Siempre iba descalzo y su único vestido era un túnica de tela muy ordinaria. Me dijo que cuando el frío era muy intenso, entonces se quitaba el manto y abría la puerta y la ventana de su habitación, para que luego al cerrarlas y ponerse otra vez el manto lograra sentir un poquito más de calor.

Estaba acostumbrado a comer sólo cada tres días y se extrañó de que yo me maravillase por eso, pues decía, que eso era cuestión de acostumbrarse uno a no comer. Un compañero suyo me contó que a veces pasaba una semana sin comer, y esto sucedía cuando le llegaba los éxtasis y los días de oración más profunda pues entonces sus sentidos no se daban cuenta de lo que sucedía a su alrededor.

Cuando yo lo conocí ya era muy viejo y su cuerpo estaba tan flaco que parecía más bien hecho de raíces y de cortezas de árbol, que de carne. Era un hombre muy amable, pero sólo hablaba cuando le preguntaban algo. Respondía con pocas palabras, pero valía la pena oírlo, porque lo que decía hacía mucho bien".